domingo, 15 de abril de 2018

Álamo de Albudeite

Viajamos hoy al interior de la Región de Murcia, al pueblo de Albudeite, en el que crece un vetusto álamo incluido en la Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia.

Foto 1. Álamo de Albudeite

En la plaza de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, que empezó a construirse en el siglo XVI, al parecer sobre la cimentación de una antigua mezquita, podemos visitar este anciano álamo (Populus alba) de más de 3 m de perímetro, que es utilizado como árbol de sombra por los vecinos, debajo del cual descansan a la fresca y comparten sus historias.

Foto 2. Plaza de la Iglesia, con el álamo monumental a la derecha de la imagen.

Si alguno de los que lee esto conoce el pueblo de Albudeite, probablemente no podría adivinar que su árbol más significativo sea un álamo, ya que, como vemos en la Foto 3, y a pesar de estar ubicado junto al río Mula es una zona, en general, bastante árida. 



Foto 3. Vista de la población de Albudeite, a la vera del río Mula.

Nos centramos ya en el protagonista de nuestra entrada, lo primero que comentaremos es que es un ejemplar de sexo masculino. Sobre su nacimiento únicamente podemos aventurar que, posiblemente, es un vestigio de un reducto de la vegetación ribereña que debió acompañar en otros tiempos a este afluente del Segura junto al que crece,  y de la que hoy quedan algunos tarays, carrizos y no mucho más, convirtiéndose por tanto en el único álamo que ha sobrevivido a los diversos cambios de uso y de los subsolados de la plaza en la que habita, ayudado en parte por los albudeiteros que han intentado protegerlo haciendo el parterre que vemos alrededor y que, como podemos observar en la Foto 2, intentan mantenerlo vivo y asegurar su descendencia, ya que tiene un heredero a su lado que esperemos garantice que no se pierdan los genes que un día poblaron esta parte de la cuenca del Segura.

Foto 4. Copa del álamo. Abril de 2007
En cuanto a su estado general, podemos decir que ha sufrido con las distintas remodelaciones de la plaza, como suele suceder en todos los árboles urbanos, ya que tendemos a no pensar en las necesidades de las raíces (precisan oxígeno), o en que podemos romperlas al hacer alguna obra o cambio de uso del suelo a su alrededor, aparte del compactado que puede suponer el adoquinar o asfaltar (lo peor) alrededor de un árbol que no se ha desarrollado con dichas circunstancias, ya que ello merma la capacidad de aireación del suelo con el consiguiente mal para el sistema radicular que no puede realizar bien la extracción de nutrientes.

Foto 5.  Álamo blanco, abril de 2007.


Estas obras en los alrededores de un árbol, aunque al principio parecen no afectarlo, provocan muchas veces el decaimiento del mismo y que por ese motivo pueda ser atacado por patógenos. En la Foto 6 observamos hongos tipo Rigidoporus ulmarius, aunque el carpóforo está ya muy deteriorado, pero el micelio puede haber afectado negativamente en la mecánica del árbol, por lo que su riesgo de rotura aumenta, habría que hacer un estudio detallado para saber cual es el verdadero estado biomecánico y, por tanto, actuar en consecuencia.




Foto 6.  Restos de carpóforo de un hongo que parece ser 
Rigidoporus ulmarius.

Por lo demás, el árbol también ha sufrido en el pasado por haber actuado como apoyo de cables de acero para colocar pancartas, luces u otras artes similares. Si bien hoy día soporta un cable, éste está embutido en un tubo plástico (Foto 7) para evitar rozaduras sobre el tronco.


Foto 7.  Cable de acero, afortunadamente embutido en plástico para 
no provocar rozaduras al álamo.

En cuanto a su edad, y en base a los anillos que hemos podido contar en un brazo principal que fue cortado, calculamos que puede tener unos 80 años.


Foto 8. Brazo principal cortado, donde se pueden observar los anillos de crecimiento.

A pesar del mal estado del protagonista de esta entrada, esperemos que el joven álamo que crece a su lado todavía tarde mucho en tomar el relevo, si bien éste es bifurcado (Foto 9) y existe ya una codominancia que podrá generar en un futuro un colapso de una de las dos ramas principales. Pese a todo, esperamos que los habitantes de Albudeite puedan disfrutar de ambos álamos todavía bastantes años.



                                   
Fotos 9 y10. Nuevo álamo que parece ser el sucesor del actual monumental.
Si bien la bifurcación del eje principal complicará su existencia.

Foto 11. Vista del álamo desde el oeste en 2018. 

FICHA BÁSICA


Especie
Populus alba
Nombre común
Álamo, álamo blanco
Nombre propio
Álamo de Albudeite
Término municipal
Albudeite
Provincia
Murcia
Perímetro
3,60  m
Altura
10,50 m
Edad aproximada
80 años
Estado de conservación
Malo
Amenazas
Obras en el entorno, cables sobre el hábito.
Estatus legal
Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia
Plan de actuación definido
--

domingo, 18 de marzo de 2018

IN MEMORIAM

Hoy no es un árbol el que ha muerto y al que vamos a recordar. Recordamos al que podemos considerar fundador de este blog, ahora entenderéis por qué. Yo no he tenido la suerte de conocerlo realmente, lo conozco sólo de oídas. ¿Se puede conocer a alguien sólo de oídas? 

José Carrillo Avellaneda ha muerto esta semana, el 14 de marzo de 2018 nos dejó para siempre, aniversario del gran naturalista Félix Rodríguez de la Fuente al que Carrillo tanto admiraba.

He oído hablar tanto de él que voy a responder a mi pregunta, sí, se puede conocer a alguien sólo de oídas. José Carrillo, Pepe para los amigos, el padre de Félix (la otra mitad del blog), el que le transmitió su amor por las montañas y los árboles, profesor de agronomía que recorrió tierras almeriense y murcianas enseñando a todo aquel que quiso aprender a montar invernaderos, viveros y podar frutales...El hombre bueno (con carácter) que quiso a su mujer y a sus hijos; orgulloso de ellos lo mismo los disfrazaba para el carnaval que les enseñaba con buen tino a hacer raíces cuadradas, cazador hasta el final, y hasta el final también, saboreador de la vida.

Comparto con Pepe el capítulo de un libro, primero para mí y último para él, "El melocotón en la historia de Cieza"; buen ciezano, amante de su tierra y amado por ella, ha muerto unos días antes de que llegue la primavera, sin embargo, su pueblo hoy lo ha despedido con esa bella floración de los frutales que han sido trabajo y vida para él.


Que se paren los relojes, que se que corte el teléfono,
que el perro a un hueso jugoso ya no le ladre,
que se callen los pianos y con redobles en sordina
venga el ataúd y entren los dolientes.

Que los aeroplanos que gimiendo dan vueltas en lo alto
escriban en el cielo el mensaje: "Él ha muerto",
que pongan pajaritas de papel en los cuellos blancos de las palomas,
que los policías se pongan guantes negros.

Era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste,
toda mi semana y mi día de descanso,
mi mediodía, mi medianoche, mi plática, mi canción.
Pensé, y estaba equivocado, que nuestro amor duraría siempre.

Ya no quiero las estrellas. Que las apaguen,
que empaquen la luna y desmantelen el sol.
Que sequen el océano y barran los bosques
porque ya nada de lo que venga habrá de ser bueno.  W.H. Auden


Yo creo que habrá muchas cosas buenas de aquí en adelante, aunque la pena de estos momentos quizá nuble el futuro. Seguro que las habrá. Después de criar a sus tres hijos ha tenido la suerte de conocer dos nietos, ramas de un árbol que seguirán creciendo y fructificando y que conservarán el legado de este hombre que enseñó a su hijo los primeros nombres científicos de las plantas y que, pretendiéndolo o no, ha conseguido dejar en herencia a los que le conocían de verdad y a algunos de los que le conocíamos sólo de oídas esa curiosidad y amor por la naturaleza.

¡Hasta la victoria, siempre!

domingo, 28 de enero de 2018

Carrasca del Tello, Vélez Blanco

Hace 20 años se declararon Patrimonio de la Humanidad los grabados y pinturas rupestres del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica, algunas de las cuales, como las presentes en Cueva Ambrosio, se encuentran muy cerca de la impresionante carrasca (Quercus ilex subsp. ballota) que visitaremos hoy en Los Vélez, Almería.

Foto 1. Hábito de la Carrasca del Tello.

Según las dataciones de la cueva mencionada, estas tierras ya estaban habitadas hace más de 16.500 años, y en aquel momento aparecen en el lugar extensas formaciones de enebros y sabinas (Juniperus spp.),  con pinos blancos (Pinus nigra), que también dominaban gran parte del paisaje del sureste ibérico en altitudes similares a las de la Carrasca del Tello, por lo que los moradores de los abrigos rupestres cercanos a nuestro árbol, incluyendo los que vivían a algo más de 500 metros en el importante yacimiento arqueológico de Cueva Ambrosio, verían un paisaje diferente del que encontramos hoy, totalmente dominado por pinos carrascos (P. halepensis), pero donde continúa existiendo una gran representación de sabina y enebro


Foto 2. Carrasca del Tello y su entorno.

De hecho, amén de las especies citadas y en mucha menor proporción, para la fecha comentada (16.500 años antes del presente), se puede observar la presencia en el yacimiento citado de polen  de carrascas, quejigos, boj, avellanos, acebo e incluso tilos (Tilia), especie esta última hoy extinguida en el lugar y en toda la cuenca del Segura, cuyos ejemplares más cercanos se encuentran actualmente en la Serranía de Cuenca. 
También la fauna presente en el momento Paleolítico comentado estaba compuesta por especies semejantes a las actuales, aunque con presencia de caballos salvajes y lobos, hoy en día extinguidos del lugar por la acción humana. Para más información paleoecológica consultar López García (1988) y Rodríguez Ariza (2006).


Foto 3. Caballos salvajes en Polonia.

Solitaria en medio de campos de cultivos de secano y terreno forestal del que se han hecho dueños los pinos carrascos, esta encina casi pasa desapercibida, hasta que al acercarnos se hacen patentes sus ciclópeas dimensiones, ya que con un perímetro de 6,45 metros y una altura de 14,50 es probablemente una de las más ancianas de la cuenca del Segura y la que mayor perímetro detenta, según los datos disponibles.

Foto 4. Detalle del tronco, obsérvese la oquedad  por la pretérita
pérdida de un gran brazo principal.

Este impresionante tronco que vemos en la Foto 4, como la mayoría de los troncos de los árboles ancianos, se ha convertido en la vivienda de una gran variedad de fauna, concretamente en éste creemos que habita algún lirón careto, ya que hemos encontrado rastros que parecen suyos. También los pájaros carpinteros han estado trabajando en sus ramas, como atestiguan los agujeros que han dejado en algunas de ellas, previamente secas por la bajada de un rayo a través de éstas.


Foto 5. Ramas con agujeros de pájaros carpinteros.

Otras aves o pequeños mamíferos y, por supuesto, gran variedad de insectos completan la fauna asociada a esta carrasca que, como otras veces hemos comentado, no es solamente un individuo sino todo un ecosistema, circunstancia que deberíamos tener en cuenta cada vez que nos acercamos a uno de estos árboles para hacerlo con el respeto que se merece, y para concienciarnos de lo que se pierde cuando uno de ellos, a veces por malas prácticas humanas, otras quizá sólo por desidia, cae.


Foto 6. Tocón del Olmo (Ulmus minor) del Tello, al fondo serbal homónimo. 

Hablando de árboles caídos, aquí vemos (Foto 6) lo que queda de lo que fue un gran olmo que al parecer pereció por el efecto sincopado del hongo de la grafiosis y la puntilla dada por el corral para el ganado instalado bajo su copa. Por este último motivo, existe cerca un serbal (Sorbus domestica) a punto de perecer también debido en gran parte al cambio de uso del terreno en el que se asienta, ya que ha quedado en el interior de un corral de ganado, lo que le está perjudicando sobremanera. En cualquier caso, es una auténtica pena que mueran árboles singulares incluidos en los catálogos regionales, cuando debería gracias a dicha circunstancia, mejorar su estado de conservación, o al menos cesar las actuaciones humanas que impactan sobre ellos.


Foto 7. Regenerado de pinos carrascos fuertemente
impactados por el sobrepastoreo doméstico.

Foto 8. Golpes de hacha en el tronco

Siguiendo con el árbol protagonista del día, vamos a comentar ahora las Fotos 7 y 8, en las que observamos el regenerado de pinos carrascos muy ramoneados por el ganado, justo al lado de la carrasca, circunstancias ambas que no favorecen el desarrollo de la misma, además de que no se observa ni siquiera una sola nueva carrasca nacida de las miles de bellotas que produce la protagonista de esta entrada, una prueba más del intenso pastoreo del lugar. Por otro lado, tiene varias heridas en el tronco que no ha logrado cerrar, lo que constituye un foco por donde pueden entrar plagas que la debiliten, eventualidad que esperamos no se produzca en un futuro próximo.


Foto 9.  Vista sur de la carrasca, obsérvese el desequilibrio geométrico  estructural, generado por la existencia del gran brazo principal en posición casi horizontal.

En cuanto a geometría y estado biomecánico del árbol, éste ha hecho todo lo que ha podido para equilibrar la perdida de 2 grandes ramas principales hacia el Este y el Norte,  y compensar la existencia de una gran rama en dirección Oeste (Foto 8), ante lo cual ha reaccionado la carrasca colocando madera de tensión en la base del tronco en dirección contraria, así como en menor medida a compresión. En cualquier caso, el tensor creado en el lado Este presenta una lesión de una vieja herida de hacha que no ha podido ser cerrada por el árbol. En definitiva, la rama citada necesitaría un seguimiento pormenorizado, pues puede colapsar y arruinar la centenaria encina. 


FICHA BÁSICA


Especie
Quercus ilex subs. ballota
Nombre común
Carrasca, encina
Nombre propio
Carrasca de Tello
Término municipal
Vélez Blanco
Provincia
Almería
Altitud
1.025 msnm
Perímetro
6,45 m
Altura
14,50 m
Edad aproximada
350 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Rayos, cambios de uso de suelo (apriscos).
Estatus legal
-
Plan de actuación definido
-

domingo, 7 de enero de 2018

Palmeral de El Rellano, Molina de Segura

"Ya vienen los Reyes Magos
ya vienen los Reyes Magos
caminito de ...."


Foto 1. Vista general del Palmeral de El Rellano de Molina.

... El Rellano, en Molina de Segura, que nos regala una estampa en la que podríamos situar a esos Magos de Oriente que tanto nos hicieron y, ¿por qué no?, todavía nos hacen soñar y volver por algunos días al año a nuestra niñez.


Foto 2. Palmeras, carrizos y restos de antiguos olivos cultivados en la zona.

Situada en una hondonada del terreno con cierto rezume de agua, entre margas y yesos, con presencia de carrizos, lentiscos, esparto y alguna olivera, entre otras especies típicamente mediterráneas que la acompañan, esta formación de palmeras, Phoenix dactylifera, merece un espacio en nuestra retina y, por supuesto en nuestro blog, al situarse cual oasis en la parte central de la Región de Murcia, precisamente unas de las partes más áridas de la misma.

Foto 3. Palmeras de distintas edades que muestran la excelente dinámica de regenerado del palmeral del Rellano de Molina.

Las palmeras han estado presentes en Iberia desde la Antigüedad, como se atestigua por haberse encontrado en el yacimiento de Cueva de los Tiestos (Jumilla) huesos de dátiles de época argárica (3.800 años de antigüedad) y han sido cultivadas tanto por sus frutos como para otros usos, en concreto en las que hoy observamos se ha dado un aprovechamiento muy común en el sudeste ibérico, como es el encapuchado para la obtención de palma blanca que, aunque bien regulado no produciría un impacto inasumible por un gran palmeral, no sería el caso del que estamos tratando por su reducida extensión. En cualquier caso, si esta práctica es excesiva, puede poner en peligro la supervivencia de los ejemplares sometidos a ella, los cuales quedan siempre marcados por un adelgazamiento del estípite ("tronco") en la zona donde se les practicó el encapuchado (Foto 4), que reduce su capacidad de resistencia mecánica a la rotura.


Foto 4. Palmeras sometidas a reiterados incendios y un régimen
 insostenible de encapuchados para extracción  de palma blanca.

Por otro lado, este palmeral denota la presencia del pito real (fotos 5 y 6), también llamado "carpintero" en nuestra tierra, el cual parece alimentarse en el lugar, entre otras cosas, del dañino picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), circunstancia que pudimos observar en el palmeral, y que bien puede estar beneficiándolo en grado sumo, liberando  a muchas palmeras de una muerte casi segura.


Foto 5. Pito real (Picus viridis), pájaro carpintero que hemos detectado alimentándose de picudo rojo en el palmeral.


Foto 6. Agujero de pito real sobre estípite ("tronco") de palmera datilera

Otras posibles amenazas serían los incendios, que vemos han afectado a algunos pies, así como algunos movimientos de tierra que puedan afectar al sistema radicular actual, incluyendo nuevas labores de los antiguos cultivos (abandonados ya más de una década), si éstas que se realizan removiendo el suelo a gran profundidad.

Foto 7. Palmera más antigua del palmeral, con entorno a 90 años de edad.

Y ya para despedirnos hoy, solamente una petición a los Magos y a este año recién empezado, y es que seamos cada vez más conscientes de lo que nos jugamos si no tomamos nota de nuestros errores e intentamos corregirlos lo antes posible para que, en vez de amenazas e impactos para nuestros árboles y para la biodiversidad en general, podemos ir contando más logros y buenas noticias en este 2018. 

¡FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

domingo, 10 de diciembre de 2017

Fresneda del Capitán. Bullas

Una imagen invernal para empezar esta entrada que nos lleva a uno de los municipios "frescos" de la región de Murcia. No, no nos hemos equivocado; efectivamente, esta hoja escarchada de la Foto 1 no es de fresno "Fraxinus angustifolia", es de uno de los quejigos "Quercus faginea" que acompañan al grupo de fresnos que conoceremos hoy, y en los que ya no quedan hojas en el momento de las fotografías.

Foto 1. Hoja de quejigo escarchada por el frío de la mañana en el Estrecho del Capitán
Esta fresneda, un bosquete singular ya que no encontramos demasiadas arboledas de este tipo en el sudeste ibérico, y menos aún en la región de Murcia, se ubica en una vaguada donde hay presencia de agua freática, junto a un camino de herradura, y es que, como sabemos, estos árboles necesitan mucha humedad, y aquí se encuentran protegidos en una zona de umbría en la que han conseguido crecer y en la que hay rebrotes que, por ahora, garantizan su supervivencia. Se trata de un grupo de fresnos aislados de sus congéneres presentes en otros cauces ubicados a kilómetros de ellos, por lo que posiblemente quedó aislada hace siglos donde hoy está, y ahora es un vestigio de épocas pasadas más húmedas.

Foto 2. Fresneda del Capitán
En el entorno donde nos ubicamos también se localizan otros árboles caducifolios, tales como quejigos, según ya habíamos adelantado, olmos (Ulmus minor) , algún álamo (Populus alba) y los omnipresentes en casi todo el territorio murciano pinos carrascos (Pinus halepensis)No obstante, estos últimos avanzan peligrosamente hacia el lecho de la depresión, ocupado por los caducos, representando una seria amenaza al encontrarse en desventaja  estos últimos frente a los carrascos debido a la pertinaz sequía que aparece cada vez con mayor frecuencia.

Foto 3.  Regenerado de pinos ocupando la vaguada de la fresneda, conformada por sólo rebrotes.

Aparte de la competencia con los pinos que en este lugar están siendo ya favorecidos por el aumento de temperaturas generado por el cambio climático, factores antrópicos también son una amenaza para esta arboleda que en el pasado pudo recibir impactos directos por el arreglo del camino y cambio de la tubería anexa, por lo que toda acción de acondicionamiento de dichas infraestructuras debería llevarse a cabo con las suficientes medidas preventivas para no impactar negativamente sobre la ya mermada fresneda. Máxime, si tenemos en cuenta que se halla en el límite de su óptimo ecológico y amenazada por el cambio climático que preconiza un descenso de precipitaciones para el sudeste ibérico y aumento de temperaturas con el subsiguiente incremento de la evapotraspiración.

Foto 4. Talud del camino, cuyo futuros arreglos podría impactar contra la fresneda.
Por lo demás, la zona fue cultivada, al menos hasta hace unas pocas décadas, relegándose los fresnos a los bordes de los bancales, es decir a los ribazos, existentes entre las piezas cultivadas donde eran respetados hasta cierto punto, al tratarse de árboles que producen un excelente ramón para el ganado, sobre todo durante el estiaje cuando gran parte del pasto está seco.


Foto 5. Cultivos atenazando la fresneda en su límite oeste.
Nos hemos puesto un poco dramáticos, pero ya veis que este singular bosquete tiene muchas papeletas para desaparecer, así que esperamos equivocarnos y que, al menos lo que esté en manos humanas, se haga para que no se cumplan estos negros presagios.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Torca del Melojar, Vianos

Llegado el otoño (aunque no las lluvias) al sureste peninsular, nos desplazamos a disfrutar de los colores de los melojos "Quercus pyrenaica" en uno de los parajes más espectaculares de las Sierras del Segura, la Torca del Melojar. Como curiosidad comentamos que el nombre específico de este roble, pyrenaica, es poco afortunado, ya que es prácticamente imposible hallarlo en los Pirineos. El botánico alemán Karl Ludwig von Willdenow lo nómino así para la ciencia por primera vez, basándose en muestras secas de herbario en las que una etiqueta les atribuía dicha procedencia y las reglas de nomenclatura botánica obligan a respetarlo.

Foto 1. Primer plano de robles melojos. Suelo tapizado de  helecho águila "Pteridium aquilinum".

Los melojares son un tipo de bosque de carácter subatlántico,  que representan muchas veces el tránsito entre lo mediterráneo y lo templado. Su área peninsular es muy amplia y tienen una gran importancia, siendo más o menos frecuentes en el centro y mitad norte alcanzando por el sur, muy localizados, Sierra Nevada y las montañas de Cádiz. Es por eso que también este meridional bosque, con una extensión de unas 27 hectáreas, constituye la masa monoespecífica más significativa de la Sierra del Segura. Aislado de las principales poblaciones ibéricas de melojos, es especialmente singular, dado su carácter relicto en este enclave.

Foto 2. Panorámica de la Torca del Melojar

Este es el tipo de roble que, después del quejigo (Q. faginea) más resiste a la sequía y a los climas de carácter continental, casi siempre sobre terrenos silicatados o calizos muy lavados por las lluvias, sustituyendo habitualmente en altitud a encinares y alcornocales. No encontramos, en este caso, alcornocales (demasiado frío el lugar) en el ascenso hasta la torca, sin embargo sí vemos unos bellos ejemplares de quejigos "Quercus faginea" que hacen más agradable si cabe el paseo, Foto 3. En cualquier caso, este melojar es un baluarte de su especie que debe ser conservado a toda costa, puesto que es una reserva de biodiversidad única en el límite de la cuenca del Segura, donde no existe ningún melojar similar. Además, ante un escenario de cambio climático, para el que se espera un descenso de precipitaciones y aumento de temperaturas, este bosque estará muy amenazado por dicha circunstancia, por lo que es nuestro deber hacer lo posible para que se encuentre en las mejores condiciones y pueda soportar dicho evento climático.

Foto 3. Quejigos en un barranco antes de llegar a la dolina donde se encuentra el melojar.
Distinguimos el primer melojo en esta subida gracias a sus grandes hojas que, poco a poco, empiezan a tapizar el suelo en otoño. Hojas simples, alternas, con pecíolo corto, hendidas en lóbulos profundos e irregulares que llegan a alcanzar los 16 cm de largo. Persisten secas y sin caer durante gran parte del invierno en los retoños y ejemplares muy jóvenes, lo que se denomina marcescencia, que parece ser una estrategia destinada a proyectar sombra sobre el suelo el mayor tiempo posible para que otras especies no aprovechen los nutrientes que en él hay. Por lo demás, el ganado doméstico presente en la zona elimina gran parte de la competencia que podría aparecer por otras especies, al mismo tiempo que impide un exceso de regenerado de los propios melojos, si bien es posible que algunas zonas de la arboleda debieran soportar una menor carga ganadera, para poder renovarse de modo adecuado, permitiendo la presencia de mayor cantidad de ejemplares jóvenes de melojo. En cualquier caso, si el ganado desapareciera del todo, el ecosistema a corto y medio plazo se desajustaría, provocándose un exceso de regenerado que podría tener unas consecuencias impredecibles para el bosque, sobre todo frente a un escenario de cambio climático como el actual.

Foto 4. Grandes hojas marcescentes aún en el árbol.

Estos árboles, que no suelen alcanzar más de 25 m de altura, presentan una copa irregular, frecuentemente lobada, y son capaces de rebrotar de raíz y cepa, con lo que nos encontramos grandes manchas arbustivas o árboles rodeados de muchos retoños. Suele ramificar en abundancia desde poca altura, y la corteza de su tronco es cenicienta o pardo-grisácea, agrietada longitudinalmente en los ejemplares viejos. 

Foto 5. Melojo monumental, como algunos otros individuos de la torca, obsérvese la presencia
de musgos y liquines, incluso por el lado sur del tronco. 

Y ya finalizamos la visita alejándonos, no sin pesar, de nuestra querida torca, que mañana es lunes ...


domingo, 12 de noviembre de 2017

Pino de la Casa de los Pozos I, Jumilla.

Como suele suceder, no recuerdo cómo fue mi nacimiento hace ya más de dos siglos, aunque lo más probable es que no fuera plantado, casi seguro nací de alguna piña olvidada por una ardilla en su escondrijo, y quiero pensar que una hamadríade me fue favorable y por eso crecí hasta convertirme en lo que hoy veis en esta cañada jumillana, dedicada desde que yo puedo recordar al cultivo del cereal en secano y el pastoreo de cabras y ovejas.


Foto 1. Pino de la Casa de los Pozos I

El pino de la Casa de los Pozos me llaman por aquí, "Pinus halepensis" es mi especie, según los botánicos, uno de tantos en esta España mediterránea, aunque si he alcanzado las dimensiones actuales es porque he sido muy apreciado en esta tierra en la que no hay mucha sombra, y tanto los hombres como el ganado se han refugiado a mi vera buscando la fresca que les proporciona mi gran copa que proyecta más de 450 m2 , bajo los que guardar aperos o echar una reparadora siesta.

Foto 2. Entorno del pino, cultivos arados.
Afortunadamente en este momento no hay acumulaciones de aperos ni leña alrededor de mi tronco, como en otros tiempos, ya que eso daña mucho mis raíces, aunque si una queja tengo es que aran muy cerca de ellas, rompiendo las más superficiales, y ya no soy joven, y cualquier cambio en mi entorno es más difícil de superar. Pero, en fin, mientras no aumenten la profundidad con que han arado hasta ahora, podré escaparme por una orilla, como la que habito y seguir contándolo.

De todos modos, no me puedo quejar de mi larga vida, podía estar muerto, de hecho hace mucho, unos 30 años, sufrí la caída de un rayo que bajó por mi tronco dejándome una quemadura y una herida que he sido incapaz de cerrar, con lo que se ha producido una gran oquedad en mi base, tan grande que podría albergar sobradamente a una persona en su interior (aunque no sea lo más adecuado hacer la prueba 😉).

Foto 3. Quemaduras producidas por el rayo.

Foto 4. Oquedad basal y crecimiento de contrafuertes de reacción a tensión para evitar caída.

Últimamente estoy teniendo problemas para mantener las ramas más elevadas de mi parte apical, por lo que lo soluciono como puedo, proporcionando más vigor a mis ramas más bajas, y dado que tengo una fisura (grieta) bastante grande entre mis ramas, no me vendría mal un apoyo fijo, porque creo que un día la madera que estoy colocando para sujetarme no será suficiente y quizá con una racha de viento fuerte podría sufrir el desgaje de una de ellas o quién sabe si algo peor. Ni que decir tiene, que dado el estado en que me cuento, de colocarse un apoyo, tendría que ser estudiando muy bien de modo previo la cuestión, por personas capacitadas profesionalmente para ello. Aparte de los problemas mecánicos comentados, también poseo hongos xilófagos, como es el caso de Phellinus pini que degrada la lignina de la madera, especialmente en zonas con presencia de heridas, lo que puede agravar mi salud y equilibro biomecánico.

Foto 5. Carpóforo de Phellinus pini , hongo  que degrada la madera  provocando podredumbre blanca..  


Durante muchos años he sido casi el único gigante de esta zona, ahora surgen otros al fondo, al Este-Noreste de mi ubicación, que D. Quijote no vería con buenos ojos, pero que al parecer, y aunque afean un poco el paisaje, no son intrínsecamente malos, y aprovechan ese viento que nos azota muy a menudo para conseguir energía eléctrica sin demasiado daño para el medio ambiente, esa energía tan necesaria para vosotros, que tanto necesitáis y tan aprisa os movéis.


Foto 6. Aerogeneradores al fondo


Hace ya un año se publicó una Ley en Murcia, que parece que nos beneficia a los árboles que ya tenemos una edad y unas dimensiones considerables, así que en este momento estoy más protegido que antaño, sin embargo, los humanos tenéis tantas cosas en la cabeza que no os dais cuenta en muchas ocasiones de la importancia que tiene conservar una vida como la mía, testigo de otras épocas en las que los aerogeneradores y hasta la electricidad eran cosa de ciencia ficción.


FICHA BÁSICA


Especie
Pinus halepensis
Nombre común
Pino carrasco
Nombre propio
Pino de la Casa de los Pozos I
Término municipal
Jumilla
Provincia
Murcia
Perímetro
5,47 m
Altura
24 m
Edad aproximada
225 años
Estado de conservación
Malo
Amenazas
Aumentar profundidad de labranza, nuevos acopios de materiales bajos su tronco.
Estatus legal
Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia
Plan de actuación definido
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